Descubrir que has descubierto algo es una de las mayores satisfacciones del día a día. No importa la banalidad de tal descubrimiento, lo que importa es cómo te sientes por ello.
Hoy he descubierto que la vida es un laberinto de millones de caminos. Quién sabe cual tomarás, lo que está claro es que cada paso que demos, será decisivo y que muy difícilmente podremos volver sobre nuestras pisadas para tomar la opción que dejamos atrás. No es tan fácil equivocarse y enmendar los errores. Pero tampoco sería correcto seguir caminando hacia algo "parecido" por el camino paralelo de la equivocación. Somos humanos y en consecuencia nos equivocamos. Pero eso no nos da derecho a hacerlo una y otra vez; y menos aún, sabiendo donde erramos y pudiendo poner remedio a ello. ¿Para qué están los errores si no es para aprender de ellos?
Sé que no me he roto la cabeza para hacer un descubrimiento como este. Pero mi objetivo no es descubrir la fuente del saber, si no plasmar mi forma de ver las cosas e invitar a la reflexión.
Espero haberlo conseguido. ;)
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