Hoy no me importa que todo vaya a salir bien, porque hoy sé que hay cosas que han salido mal y que ya no tienen arreglo. También sé que tuve en mi mano un millón de momentos para evitar la catastrofe y que no los aproveché, sino que ayudé a adelantarla.
Hoy soy culpable, tanto como ayer. La diferencia es que hoy de verdad, lo sé.
Volverte la espalda, arrepentirme en cada momento de no estar enganchada al teléfono, esperando que descuelgues sólo para oir tu voz. Negar que jamás quepa la posibilidad de que exista otra conversación entre nosotros y olvidar cualquier promesa realizada en las anteriores. Saber que el futuro no nos deparará nada de lo que habíamos planeado. Anestesiar la memoria para evitar el dolor de tu ausencia. Dejar de abrazar los recuerdos de las tardes contigo. Matar lo poco que aun conservo de ti.
Lo que más duele es saber que tu risa, jamás volverá a ser la misma. Porque ya nada será igual. Porque tú también has decidido asesinar lo poco que queda de ti.
Y yo no puedo seguir acompañándote en ese camino suicida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario